Págs. 115 – 123
Por Alexandra Velasco
30 Noviembre 2011
El alcance de los derechos de autor
El congreso debería tener el poder para promover el progreso de la ciencia y de las artes, asegurando por un tiempo limitado a autores e inventores el derecho exclusivo sobre sus respectivas investigaciones y descubrimientos – Constitución de EEUU, Sección 8.
La utilidad de las patentes es una cuestión muy debatible, pero unos pocos argumentan en contra de la ley de derechos de autor. Dicha ley es importante incluso para la licencia copyleft porque permite reforzar los términos. Los dos grandes aspectos alrededor de la ley de derechos de autor son la duración de estos derechos y su habilidad para hacer cosas fuera del alcance de los derechos de autor. Por ej. “Yo estoy usando legalmente materiales con derechos de autor sin necesidad de obtener su permiso.”
Duración de los Derechos de autor
Nuestros padres de la revolución tenían razón, una vez que ellos determinaron que autores e inventores debían tener derechos exclusivos sobre sus creaciones por “un tiempo limitado”. Su pensamiento sugiere que ellos asumen que las ideas eventualmente fluirán hacia el dominio público porque en algún momento aumentar el número de años de protección no garantiza el progreso, más bien, será un impedimento.
Cuando se crearon por primera vez los derechos de autor, el plazo de vigencia era de 14 años, renovables una vez más si el autor aún vivía. Hoy en día el período de tiempo escogido bajo las leyes norteamericanas es la vida del autor más 70 años. Este valor fue extendido desde la edad del autor más 60 años en 1998. (In Eldred v. Ashcroft, la suprema corte de USA mantuvo la constitucionalidad de esta ley. El camino para reformar dicha le yes vía Congreso, no vía las cortes).
Es difícil creer que las personas estén motivadas a hacer música para venderla inclusive cuando estén muertas, de manera que uno podría decir que este valor no tiene límites en el tiempo. Acortando la ley de derechos de autor tal vez decrezca la motivación para crear cosas, pero también permite que más personas tengan acceso a las cosas que de otra manera nunca la habrían tenido. Necesitamos un nuevo compromiso y tener un período de derechos de autor de 10 años debería ser el punto inicial de la discusión.
Usted todavía compra música de los 80s? De los 90s? Cuántas películas, música, libros tenían menos de 10 años cuándo las compró? Yo no conozco ningún álbum de los Beatles y tampoco compraría uno aún si tuviera todo el dinero del mundo en el bolsillo. La única manera que yo escucharía a los Beatles sería escuchándolos gratis. Apuesto que la mayoría de cosas vendidas en Amazon fueron producidad en los últimos 10 años. Amazon podría proporcionar información útil al Congreso sobre este punto; los que redactaron la Constitución no tenían definido el tiempo de los derechos de autor porque no tenían estos datos disponibles.
Cuando el tiempo de los derechos de autor expira, no significa que nadie más va a vender el nuevo producto, ahora de dominio público. De hecho, las compañías harán CDs y DVDs de cosas de dominio público a precios cercanos a los costos marginales, y aún así obteniendo utilidades. Si se establece el plazo de los derechos de autor más allá del punto de caída de las ventas, usted materialmente no habrá causado daño a los artistas, pero habrá creado un mundo más rico; el beneficio de una cultura libre es que la siguiente generación de artistas emergentes tendrán mucho más acceso al arte y se convertirán en mejores artistas gracias a ello.
Uso Justo
La cláusula de uso justo de los derechos de autor permite que usted utilice materiales protegidos por derechos de autor para objetivos limitados sin necesidad de requerir permiso. Este derecho fue reconocido por las cortes en una ley común y fue incorporado en la Ley de Derechos de Autor de USA en 1976:
“el uso justo de un trabajo protegido por los derechos de autor, incluyendo dicho uso la reproducción de copias o preregistros o cualquier otro medio especificado en esta sección, con fines como crítica, comentario, reporte de noticias, enseñanza (incluyendo multiples copas para uso de aula), becas o investigaciones, no es una violación a los derechos de autor. Para determinar si el uso realizado de un trabajo en cualquier caso particular es un uso justo, los factores a ser considerados son:
- el objetivo y carácter del uso, incluyendo si ese uso es de naturaleza comercial o para fines educativos sin ánimo de lucro;
- la naturaleza del material protegido por derechos de autor;
- el monto y la substancialidad de la proporción utilizada en relación con el trabajo protegido como un todo; y
- el efecto de dicho uso si es que ese trabajo tuviese un mercado potencial
estas son preguntas que no han sido aún respondidas. Al respecto diré: ¿puedo hacer 10 copias de un mix de música y regalárselas a 10 amigos? Dejaré que mis amigos se la descarguen vía Internet? Las venderé por costos de envío y manejo más $1? El principal problema con el uso justo es que es parcial frente al dominio comercial. El uso justo no tenía la intención de tomar dinero de una forma de arte y reutilizarlo en otro arte, sino que esta fue una consecuencia no intencional.[1]
Manejo de Derechos digitales (MDD)
Antes de la llegada del mundo digital, la implementación de la ley de derechos de autor fue limitada por las restricciones físicas del mundo real. Los autores de libros no se preocupaban mucho sobre las copias no autorizadas que hacían las personas sobre sus obras porque el gasto de realizar una copia no autorizada era cercana al costo de comprar una copia legal. Implementar normas arbitrarias de derechos de autor no era posible. No se podía multar más a alguien que prestaba un libro que a alguien que planeaba quedarse con él porque el costo del proceso de cobro era mayor que las utilidades. En un mundo digital, sin embargo, todo es posible cuando se empiezan a crear normas para las cosas. El profesor en leyes de la Universidad de Stanford Lawrence Lessig escribió sobre qué términos como los derechos de autor y “trespass”, harían que se enfoquen en un solo aspecto, dentro de un mundo digital con un trabajo interesante llamado Código 2.0.1. estamos hablando del Manejo Digital de los Derechos de Autor. De efecto, con los MDD las leyes transitorias arbitrarias sobre derechos de autor pueden ser creadas y reforzadas. Una consecuencia inesperada, sin embargo, es que cualquiera sea la norma que se cree, sea onerosa o no, no se proven recursos porque las reglas están codificadas en un software. Un libro de papel no puede impedir que yo acceda a sus contenidos, pero un digital sí. Aquí una cita de un usuario del servicio de música Microsoft Zune:
“La gran mayoría de la música que he comprado en el ultimo año se ha ido. La música no existe más en este servicio, los archivos son ahora basura. Aquí yace el error: “Este archivo no está disponible en el Mercado Zune.”
MDD ha tenido resultados mixtos. El mayor uso de los MDD fue en los equipos de DVD. La mayoría de gente no se dado cuenta que los DVDs tienen MDD porque estos pueden ser fácilmente intercambiados, en contraste con una canción de iTunes cuya trayectoria está bien documentada.
De hecho el único momento en que se sabe que existe un MDD es cuando se comercializa con códigos regionales:
mapa de código regional de DVD
Aunque esta gráfica presenta un esquema multicultural inofensivo, también crea molestias para quienes cruzan sus fronteras, y podría decirse que disminuyen los ingresos. Durante las escalas en los aeropuertos europeos, a menudo navegaba por las secciones de libros, música y ropa, pero no compraba los DVD europeos debido a que no se pueden reproducir en mi reproductor de América del Norte. Tengo un amigo que vive en Letonia, y sus opciones de entretenimiento para sus hijos son una pequeña fracción de lo que está disponible en los EE.UU. debido a este mecanismo. El código regional para DVD su condición de país subdesarrollado.
En general, el MDD en los reproductores de DVD no es oneroso, ya que en realidad no protegen nada. El contenido de los DVD está protegido vía encriptación MDD -, pero la clave de su contenido también está en el DVD! Tipear una contraseña para reproducir un DVD no funcionará muy bien, de manera que la contraseña se la pone en el DVD. Una vez que se puede leer los DVD, se puede leer a todos. Es imposible bloquear por sí mismo. Es más, el uso de un DVD implica la decodificación del mismo; el mecanismo de decodificación por sí solo no puede distinguir si el usuario tiene la intención de sólo ver la película o publicarlo en el Internet, de manera que crear seguridades para que la gente no haga copias de DVDs es imposible.
Por otra parte, si un DVD es subido ilegalmente en el Internet, entonces el mecanismo de seguridad en todas las otras copias de DVD será inútil porque la información ya ha trascendido. De hecho, la versión no cifrada de datos es más útil, porque no tiene las restricciones sobre el mismo.
La clave para la seguridad de cualquier sistema es contar con múltiples capas de protección, un concepto conocido como defensa en profundidad. Dentro de una casa cerrada, usted podría tener un lugar seguro para guardar documentos importantes y joyas. Un sistema de alarma y cámaras añadirán niveles adicionales de protección. Si usted quiere realmente proteger el contenido de un DVD, debe ponerlo en un lugar seguro, cifrar el contenido con una clave almacenada fuera del DVD, asegurar el acceso a la máquina de reproducción del DVD, verificar que las aplicaciones de terceros no se ejecutan en el ordenador que reproduce el DVD, etc.
Uno puede, obviamente, ver que estos mecanismos no tienen sentido para el contenido que poseemos. Si bien entiendo el interés de proteger los materiales con derechos de autor, no deberíamos añadir más complejidad que no tienen ningún propósito. Debido a que la decodificación de DVD está protegida por patentes con derechos de licencia por copia, Microsoft decidió no incluir un medio que permita reproducir DVDs en Windows XP. (Microsoft le gusta cobrar por derechos de licencia por copia, pero nunca le gusta firmar tales acuerdos en sí mismo! La reproducción de DVD es una de las aplicaciones que los fabricantes de hardware deben incluir con Windows para que sea plenamente funcional). De hecho, los mecanismos de MDD crean obstáculos para los vendedores de software propietario, que tratan de saltar legalmente a través de estos aros de seguridad inexistentes, incluso más para los que trabajan en software libre, que terminan por describir el código para hacer su trabajo – y ser enjuiciados. Si usted se sienta a descifrar el código para reproducir DVDs en su propia computadora (no es una tarea fácil, lo admito), estaría violando la ley! Jon Lech Johansen, una de las tres personas que descifró por primera vez el código libre para reproducir DVDs, sufrió años de acoso legal.
El Acta Digital de Derechos de Autor del Milenio (DMCA por sus siglas en inglés) de 1996 dice que escribir o distribuir software de decodificación de DVD es ilegal porque “elude una medida tecnológica que efectivamente controla el acceso a una obra”. Es la misma industria del DVD la que se ha designado como proveedora exclusiva de la tecnología para reproducir DVDs. Incluso si usted escribe este software sólo para reproducir sus propios DVDs, está violando la ley, y Universal v. Reimerdes, la primera demanda usando DMCA, lo confirmó. Según el juez Lewis Kaplan:
“En el análisis final, la disputa entre las partes están tan simplemente puesta que sería más fácil resolverla así nomás. Los demandantes han invertido enormes sumas de dinero en los últimos años en la producción de imágenes en movimiento en dependencia de un marco legal que, a través de la ley de derechos de autor, ha asegurado que tendrán el derecho exclusivo de copiar y distribuir las imágenes en movimiento para obtener ganancias económicas. Ellos sostienen que el advenimiento de las nuevas tecnologías no debería alterar esta estructura de larga data. Los acusados, por el otro lado, son partidarios de un movimiento que cree que la información debe estar disponible sin cargo a cualquier persona lo suficientemente inteligente como para irrumpir en los sistemas informáticos o de almacenamiento de datos en los que se encuentra. Menos radicalmente, ellos han planteado una preocupación legítima sobre el posible impacto en el uso justo tradicional de las medidas de control de acceso en la era digital. Cada parte tiene derecho a sus opiniones. En nuestra sociedad, sin embargo, los choques de intereses en conflicto de este tipo son resueltos por el Congreso. Por ahora, al menos, el Congreso ha resuelto este conflicto en la DMCA y en favor de los demandantes. Dada la peculiar características de los programas de computadora para eludir la encriptación y otras medidas de control de acceso, la DMCA aplicó que la publiación y vinculación no es contraria a la Primera Enmienda.”
Parece que los acusados nunca argumentaron el punto de que debe ser posible escribir su propio software para reproducir sus propios DVDs. El Acta de Derechos del Consumidor, un proyecto de ley que no fue aprobada por el Congreso, redefine dicho software apenas en estado legal. Se le permitirá reproducir códigos “sin licencia” para reproducir DVDs siempre y cuando lo esté haciendo para fines legales.
Esto tiene sentido: reproducir un DVD no es el problema, publicar esa película en la Internet es el problema! Los escenarios MDD son también muy limitadas en su alcance. Su MDD del iPod es incompatible con el MDD de su caja de cable. De manera que usted no podrá ver sus programas de TV en su iPod ya que el la industria no es capaz de llegar a un sistema de MDD en el que todos estén de acuerdo. (De hecho, ni siquiera puede compartir vídeos entre las distintas cajas de TVcable en su propia casa !) Sin duda existirán usos del MDD que tienen sentido. Por ejemplo, se puede alquilar una película que expirará después de un período de tiempo, con MDD, como la aplicación para la caducidad. El debate debe centrarse en los escenarios de alquiler versis al propio como tipos de transacciones totalmente.
Otro compromiso es crear un mecanismo donde los medios de comunicación sellen sus producciones con el nombre de su propietario, el equivalente digital de escribir el nombre propio en la cubierta interior de un libro. Esto puede hacerse sin la encriptación de los datos. En general, sin embargo, el enfoque no debería ser en la manera de cómo restringir el información, sino las formas para hacerla disponible.
Parece que la industria discográfica pasa más tiempo en buscar nuevas formas de cómo crear inconvenientes a sus clientes en lugar de encontrar nuevas formas de aumentar la calidad de la experiencia del usuario de los medios digitales. Cuando se piensa en una clase media global de miles de millones de personas, preocuparse por los piratas que viven en el borde de la sociedad, o en el borde de la subsistencia, es un error.
La gente va a robar si quiere robar. Uno de los motivos por los que la gente robaba videojuegos en el pasado era porque no era fácil probar un juego antes de comprarlo. Ahora, con el Internet, se puede descargar juegos de demostración gratuita y tomar una decisión informada sobre qué juegos comprar en el futuro. ¿Los demos gratuitos ayudan o perjudican las ventas? No sé la respuesta a esta pregunta, pero hace que exista un cliente más informado y exigente, algo de lo cual todos nos beneficiamos en el largo plazo.
Música versus Drivers
En comparación con la necesidad sociológica de proteger música y películas, los fabricantes de hardware en la industria de la computación son más débiles cuando se trata de “proteger” la propiedad intelectual de los controladores de software para su hardware. Los drivers son simplemente el pegamento mínimo que permite a sus equipos trabajar con el resto del sistema. Las leyes de derechos de autor fueron creadas para estimular el progreso, pero los propietarios de drivers los ven como un impedimento. Por el contrario, hacen que la gente odie su computadora, temiendo el día en el que toque instalar un nuevo sistema operativo libre. Cuando vas a la tienda y compras un tarjeta de video en 500 dólares, seguro preferirás que el hardware trabaje con tu computadora el mismo momento en que está fuera de la caja. Teniendo en cuenta el tiempo de diseño, fabricación y distribución de hardware, los controladores de software normalmente están disponibles antes. No hay razón para tener que descargar los controladores el momento de establecer un nuevo equipo con Linux. (Linux suele tener controladores disponibles antes de que el hardware esté en venta.)
Mientras que la mayoría de los controladores para Linux hoy en día son gratis, los vendedores de tarjetas gráficas son los reductos más notables. Ellos miran a todos los demás pequeños controladores y sostienen que su software complejo tiene más valor. Por supuesto, su “valor” es una mezcla patentada por los controladores que no forman parte del árbol de software libre, por definición, desactualizada e incompatible. Linux está trabajando arduamente para hacer un escritorio 3-D, pero no se ejecutan en un ordenador viejo, porque el propietario del driver no apoyó con las características necesarias.
Un buen apoyo de los controladores podría ser una ventaja competitiva para una compañía de hardware, e Intel está moviéndose agresivamente en la tarjeta de video en 3-D con controladores gratuitos. Sin embargo, lo mejor es que la industria tenga gente de hardware luchando por las características del hardware y el costo, no por acuerdos de licencia de software. (Un recordatorio importante aquí es que gran parte de la financiación para el kernel de Linux proviene de las compañías de hardware. Linux y el resto del movimiento del software libre no se están construyendo sólo por voluntarios).
[1] Creative Commons es una organización sin fines de lucro que ha creado varias licencias “CC”. estas licencias permiten a los creadores comunicar fácilmente qué derechos se reservan, y qué derechos permiten para el beneficio de los demás y de otros creadores. Un número de licencias Creative Commons hace fácil usar sus productos, pero solo para empresas no comerciales. Este pensamiento anti-capitalista va en contra de la libertad de usar una idea para cualquier fin y más aún, aparta el dinero del arte.

Comment